Tras nuestro viaje a Madrid, nos enfrentabamos a 12 horas de avión que esperábamos no fuesen demasiado pesadas y pasaran de la forma más amena posible. Estábamos preparados para ello. Todo tipo de lecturas, algunas películas, dispositivos electrónicos, ganas de dormir y un asiento en ventanilla en el que observar de manera constante el avance por el Atlántico hacia California, con llegada Los Ángeles prevista a las 16.00h. El trayecto se nos hizo más llevadero de lo que pensábamos, ya que nos tocó un avión bastante chulo, muchas películas, música, juegos y seguimiento de la zona que sobrevolabamos en tiempo "real".
¿Quién nos iba a decir que íbamos a poder ver Groenlandia (aunque nos tocó al lado contrario del avión), Canadá, kilómetros y kilómetros de frío hielo y deshielo...? Y, finalmente, poder ver tan ansiado continente, primero entrando por el norte de Canadá para más tarde situarnos en espacio aéreo estadounidense,... Increíble.
A la llegada, nos esperaba la tarea más ardua, esperar maletas, pasar los correspondientes controles y recoger el coche que reservamos de alquiler. Debo reconocer que por lo que habíamos leído en otros blogs y lo que nos habían comentado amigos y familiares, nos esperábamos que los controles fueran un poco desagradables e incómodos, y estábamos un poco tensos. Nada más lecho de la realidad. Todo perfectamente normal, incluso alguna que otra persona agradable. Eso si, muchos americanos de raza oriental trabajando en LAX, aún no sabemos el porqué.
Como anécdota personal, comentar que ha sido la mejor experiencia de viaje que he tenido, ya que a pesar de tantas horas de vuelo, un asiento en condiciones, una pantalla multimedia como entretenimiento y la siempre imprescindible compañía de Raque han convertido este día de mero transporte en una aventura irrepetible.
Una vez salimos del aeropuerto, cogimos el bus que nos llevaba a la zona de alquiler de coches, donde teníamos una reserva. Nos tomaron los datos y nos dieron la posibilidad de elegir el coche que quisiéramos, dentro de la gama elegida. Tras más de media hora de elección del coche idóneo (habían muchos interesantes), escogimos un Chevrolet deportivo y espacioso que nos acompañaría por toda nuestra aventura.
Tras esto, fuimos al hotel y realizamos el check-in, pero no quisimos parar aun, ya que eran en torno a las 6pm local, y si parábamos seguramente acusaríamos la falta de sueño. Así que tomamos la decisión de empezar a ver LA por su costa. Fuimos a la archiconocida playa de Santa Mónica, protagonista principal de la mítica serie "Los Vigilantes de la Playa". Allí vimos un increíble atardecer, el cual nos llevo al ocaso de nuestro primer día.
Día 0. ¡Esto empieza...!



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