Nos preparamos para arrancar sin apenas un café en el cuerpo decididos a llegar lo antes posible a nuestra primera parada: Santa Bárbara. Pueblito a poco menos de 2 horas de Los Ángeles muy pintoresco y llamativo por su cercanía a la costa y sus encantadoras casitas y calles residenciales. Típico sitio que ves y piensas: "...yo querría vivir en un sitio como éste" (te va a encantar Helen Felton).
Allí aprovechamos para hacer un desayuno 'yanqui' en el McDonald más cercano. Tras esto nos dirigimos a San Luis Obispo, otro pueblito costero, con numerosos muelles que sobresalen hacia el mar, algo que nos encantó.
Nuestra idea era bordear toda la costa entre Santa Bárbara y Carmel-By-The-Sea y eso hicimos, estuvimos por toda esa zona montañosa en la carretera conocida como Big Sur recorriendo sus numerosos pueblitos y su multitud de playas. Morro Bay Hicimos escala obligatoria en Elephant Seal Vista Point, antes de llegar a una zona conocida como San Simeon, donde pudimos observar muchísimos elefantes marinos en libertad, tomando el sol, peleando entre ellos, nadando... Impresionante!
Tras esto, y jugar un poco con multitud de ardillas que andaban por el aparcamiento de este sitio, nos pusimos en camino hacia Carmel. El camino por la Big Sur es bastante más lento y con más curvas que por la autopista, pero merece la pena las vistas que tienes durante todo el trayecto. Paramos para comer y repostar en un punto intermedio entre las montañas, y continuamos con nuestro viaje. Al terminar la Big Sur llegamos a Carmel, donde con el buen tiempo que hacía y la playa que se nos presentó delante, una especie de bahía, quisimos parar un poco a descansar de coche. El agua del Pacífico estaba helada, y para colmo mientras nos refrescábamos un poco, una amiga inesperada apareció. Amiga que nos acompañaría hasta nuestro destino en San Francisco. Un elefante marino hembra se asomó a la superficie a 2 metros de la costa y se quedó fijo mirándonos durante un buen tiempo como si fuese un juego. No lo olvidaremos nunca. Poco mas adelante llegamos a Carmel-By-The-Sea, destino fijado para hacer una parada obligatoria antes de llegar a la gran ciudad. Recorrimos un poco sus calles y disfrutamos del ambiente de esta entrañable ciudad costera.
Tras esto, llegamos a la península de Monterrey, cuya ciudad era sorprendentemente acogedora, y dimos un pequeño paseo. Estábamos preparados para el tramo que nos quedaba hasta nuestro destino.
Acto seguido, nos dirigimos a SF. Aquí si cogimos autopista ya que llevábamos muchas horas de coche y se nos haría de noche en el trayecto. No fue un día que aprovecháramos para ver el atardecer en algún punto concreto, de hecho, el ocaso del día nos sorprendió entre San José y San Francisco, en la autopista. Destacar que tuvimos que pasar muy cerca del destino de nuestro 4º día de viaje, dos días después, que fuimos a Silicon Valley, en la ruta Geek. Sólo decir que al pasar por allí y ver en la autopista los carteles, olía a cuna de la tecnología por todos lados.
Mañana, algo de historia, Alcatraz, y más tarde SF, el descubrimiento de una ciudad increíble.





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